• "Dios es quien siempre llama, quien siempre busca y se quien encarga personalmente de cada uno de nosotros". S. Agustin

  • "La vida es un juego; participa en él. La vida es demasiado preciosa; no la destruyas".M.Teresa de C

  • "Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor".S.Agustin

jueves, 6 de abril de 2017

Una reflexión para cada día de la Semana Santa 2017

Jesús resucita
Tenemos la suerte de saber, por el evangelio, lo que hizo Jesucristo cada uno de los días de esta semana. Aquí lo tienes. Es la semana más importante de todo el año. Con cada cosa que hizo y dijo, nos quiso enseñar. Habla con Él de eso.
El jueves, viernes y domingo hay Oficios; aunque el jueves y el viernes no es obligatoria la asistencia, ojalá puedas ir los tres días.

LUNES SANTO (10 de Abril)

¿Qué hizo hoy Jesús? Jesús ha dormido en el pueblo de Betania, en la casa de Lázaro, Marta y María, sus mejores amigos. A media mañana sube andando a Jerusalén, que está a unos cuatro kilómetros. En el camino, como es la hora de comer tiene hambre. Se acerca a una frondosa higuera, llena de hojas, pero en la que no hay higos, entonces la secó por no tener frutos. Al llegar a Jerusalén, va al templo y lo encuentra lleno de comerciantes haciendo negocios y los echa a latigazos, pidiéndonos que tratemos con respeto a Dios y a las cosas de Dios. Por la tarde pasa por el monte de los olivos, donde estuvo haciendo un rato de oración, y vuelve a pie a Betania.
A lo mejor Dios tampoco encuentra en ti los frutos que Él esperaba. Pídele perdón. ¿Tratas con respeto a Dios y a sus cosas? ¿Cómo te comportas en Misa, en el Oratorio, o en la Iglesia? ¿Haces con cariño las genuflexiones? Cuando oyes blasfemias, ¿pides perdón a Dios interiormente?
Fíjate como Jesús dedicaba todos los días a hacer un rato de oración como tú ahora. No lo dejes ningún día, aunque sea unos pocos minutos.

MARTES SANTO (11 de Abril)

Jesús vuelve a Jerusalén. Pasan por el lugar de la higuera maldecida. Al ver el templo, profetiza que será destruído. Los discípulos están tristes porque Jesús les anuncia que dentro de dos días le matarán. Los cristianos, como Él, hemos aprendido a cumplir siempre la voluntad de Dios Padre, por encima de todo. Por ejemplo, Juana de Arco, cuando estaba al frente de sus soldados franceses, en una gran batalla contra Inglaterra, Dios le anuncia que ese día será herida. Entonces una amiga suya le dice que no vaya a pelear. Y Juana le contesta en tono irónico: "sal tú y di a mis generales que Juana de Arco no luchará porque tiene miedo a ser herida". Y salió valerosamente al frente de sus soldados, y fue gravemente herida.
No tengamos miedo de aceptar la voluntad de Dios. ¡Señor, sí, Tú siempre quieres lo mejor para mí! Quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero mientras quieras.

MIÉRCOLES SANTO (12 de Abril)

Jesús se queda en Betania. Simón, el leproso que había sido curado por Jesús, invita al Señor a comer en su casa, por lo agradecido que le estaba. Mientras están comiendo, entra en la casa una mujer del pueblo llamada María; rompe un frasco de perfume carísimo y lo echa a los pies del Señor. Los besa y los seca con sus cabellos. A Jesús le gustó ese detalle de cariño.
Es entonces cuando Judas busca a los jefes del pueblo judío y les dice: "¿Qué me dais si os lo entrego?". Ellos se alegraron y prometieron darle dinero.
¿Eres agradecido como Simón por las veces que a ti también te he curado de tus pecados? Cada vez, después de confesarte, dale gracias por haberte perdonado.
A Jesús le gustará que hoy tengas algún detalle de cariño con Él, como María. Piensa ahora uno concreto y regálaselo ya.

JUEVES SANTO (13 de Abril)
La última Cena. Por la mañana de¡ Jueves, Pedro y Juan se adelantan para preparar la cena en Jerusalén. A la tarde llegaron al Cenáculo. Allí Jesús lavó los pies uno a uno. Luego, sentados a la mesa celebra la primera Misa: les da a comer su Cuerpo y su Sangre y les ordena sacerdotes a los Apóstoles para que, en adelante, ellos celebren la Misa. Judas salió del Cenáculo antes, para entregarle. Jesús se despidió de su Madre y se fue al huerto de los Olivos. Allí sudó sangre, viendo lo que le esperaba. Los discípulos se durmieron. Llegó Judas con todos los de la sinagoga y le da un beso. Entonces, le cogieron preso y todos los Apóstoles huyeron. Lo llevan al Palacio de Caifás, el Sumo Sacerdote. Le interrogan durante toda la noche: no duerme nada.
Hazle tú hoy compañía al Señor, que está solo. Haz el propósito de no abandonarle nunca, y de visitarle con frecuencia en el sagrario.

VIERNES SANTO (14 de Abril)
Hoy muere. Al amanecer del viernes, le juzgan. Tiene sueño, frío, le han dado golpes. Deciden condenarle y lo llevan a Pilatos. Judas, desesperado, no supo volver con la Virgen y pedir perdón, y se ahorcó. Los judíos prefirieron a Barrabás. Pilatos se lava las manos y manda crucificar a Jesús. Antes, ordenó que le azotaran. La Virgen está delante mientras le abren la piel a pedazos con el látigo. Después, le colocan una corona de espinas y se burlan de Él. Jesús recorre Jerusalén con la Cruz. Al subir al Calvado se encuentra con su Madre. Simón le ayuda a llevar la Cruz. Alrededor de las doce del mediodía, le crucificaron. Nos dio a su Madre como Madre nuestra y hacia las tres se murió y entregó el espíritu al Padre. Para certificar la muerte, le traspasaron con una lanza. Por la noche, entre José de Arimatea y Nicodemo le desclavan, y dejan el Cuerpo en manos de su Madre. Son cerca de las siete cuando le entierran en el sepulcro.
¡Dame, Señor dolor de amor! Ojalá lleves en el bolsillo un crucifijo y lo beses con frecuencia.




SÁBADO SANTO (15 de Abril)
Jesús ha muerto. Todo el día de hoy, su Cuerpo reposa en el sepulcro, frío y sin vida. Ahora nos damos cuenta de lo que pesan nuestros pecados. Jesús ha muerto para redimirnos.
Estamos tristes. La Virgen María también está triste, pero contenta porque sabe que resucitará. Los Apóstoles van llegando a su lado, y Ella les consuela.
Pasa el día unido a la Virgen, y con Ella acompáñale a Jesús en el sepulcro. Haz el propósito de correr al regazo de la Virgen cuando te hayas separado de Él.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN (16 de Abril)
En cuanto se hace de día, tres mujeres van al sepulcro donde Jesús estaba enterrado y ven que no está su Cuerpo. Un Ángel les dice que ha resucitado. Van corriendo donde está la Virgen con los Apóstoles y les dan la gran noticia: ¡Ha resucitado! Pedro y Juan corren al sepulcro y ven las vendas en el suelo. Ahora entienden que Jesús es Dios. El desconsuelo que tenían, ayer, se transforma en una inmensa alegría. Y rápidamente lo transmiten a los demás Apóstoles y discípulos. Y todos permanecen con la Virgen esperando el momento de volver a encontrarse con el Señor.
Desde entonces, todos los cristianos podemos tratar al Señor, que está Vivo. Hoy estamos muy contentos y es momento de darle constantemente gracias a Dios.
Como Pedro y Juan, tú también tienes que preocuparte de que tus amigos sepan que Jesús ha resucitado, y le traten. Pídele esa preocupación.

Texto del P. José Pedro Manglano Castellary

jueves, 23 de febrero de 2017

Tú Eres Pedro (canto)


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Como católico tienes que saber:








"Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía;
 antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, 

te había constituido profeta para las naciones". 


sábado, 11 de febrero de 2017

Entrevistas sobre monseñor Frutos 05 de enero de 2017



Testimonios y Vivencias de Sacerdotes, Amistades y Feligreses que recuerdan con mucha alegría a Monseñor Frutos Berzal Robledo al termino de su entierro en la Cripta del Santuario Madre del Amor Hermoso.



jueves, 9 de febrero de 2017

Princesas Magicas



"Dios te ha puesto una corona, eres esa joya especial en sus manos: eres su princesa"

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VI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A

San Mateo 5,17 -37
No crean que yo vine a suprimir la ley o los profetas: No vine a suprimirla, sino a darle su forma definitiva.
Darle forma a la ley significa cumplirlas pero no por ley sino por amor, no mentimos porque la ley me dice no mentiras, pero el amor dice, si amo a mi hermano no debo de mentirle. 
Jesús vino a perfeccionar la leyes en el amor y no por esto es que una de estas leyes deje de ser más grande o más pequeñas, todas fueron creadas por Dios para nuestro propio bienestar, por tanto debemos de obedecer a nuestro Padre en cumplirlas y enseñar a cumplirlas tal como se nos fueron mandadas.
Y les digo que si su vida no es más perfecta que la de los maestros de la ley y de los fariseos, no entraran en el Reino de los Cielos.
Cristo nos llama a ser perfecto o santos como lo es el, Heb 12,14 dice: Procuren estar en paz con todos y progresen en la santidad, pues sin ella nadie vera al Señor.
Hay muchos hermanos que enseñan la palabra, pero ellos no la practican, sino que hacen todo lo contrario al momento de cumplirlas, Mt 23,3 dice: Hagan y cumplan lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican. 
Debemos de estar bien con Dios y con los hombres, nuestro Señor nos dice que si vamos a presentar una ofrenda al altar, debemos de estar en paz y de acuerdo con nuestro prójimo, esto no es fácil, pues para ello debemos de renunciar a nosotros mismos, 1Jn. 4,20 dice: El que dice Yo amo a Dios, y odia a su hermano, es un mentiroso, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ve, sino ama a su hermano, a quien ve? El mismo nos ordenó: el que ama a Dios, ame también a su hermano.
Ahora yo les digo que quien mira con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio en su interior.
Recordemos que nuestra boca habla de lo que está lleno nuestro corazón y todos los deseos están en nuestro corazón, sean esto buenos o malos y esto va a depender, a donde esta puesta nuestra mirada, si en las cosas de espirituales o carnales.
Todos los deseos de la carne nos llevan a desobedecer a Dios y a llevar un camino contrario de lo que nos dice su palabra, por eso es que nuestro Señor nos llama a romper de raíz con el problema, porque este nos arrastra al pecado y el pecado nos lleva a la muerte. 
Gal 5,19-21 dice: es fácil ver lo que viene de la carne: libertad sexual, impurezas, desvergüenza; culto de los ídolos y magia; odios, celos y violencia; furores, ambiciones, divisiones, sectarismo, desavenencias y envidias; borracheras, orgias y cosas semejantes.
Nuestro Señor nos llama a no jurar, porque no somos Dios y uno solo hay, nuestro Padre creador de todo cuanto existe lo visible y lo invisible, Dios del alfa y del omega, el Dios de la verdad y la justicia.
Nosotros lo que debemos de hacer es imitarle, en tratar de ser verdaderos, sinceros y transparentes ante él, ante nosotros mismos y ante nuestro prójimo.


http://www.lasanvicente.org

PADRE FRUTOS, UNO DE LOS PRIMEROS SACERDOTES DE LA PRELATURA DE YAUYOS FUE SEPULTADO EN CAÑETE, MULTITUD Y NUEVA GENERACIÓN DE SACERDOTES YAUYINOS LE DIERON EL ULTIMO ADIÓS.




El Padre Frutos llegó a Perú en 1957; lleva 60 años en nuestra patria: es más peruano que muchos sacerdotes peruanos. Llegó muy joven y ha recorrido la sierra de Yauyos de arriba abajo. 
Algunas veces, tenía que trepar un cerro rocoso agarrándose a las orejas del caballo. En el libro “Yauyos, una aventura en los Andes”, del Padre Samuel Valero se encuentran muchas anécdotas del P. Frutos y de los primeros sacerdotes de la época de oro. 
 De joven, ha sido un gran futbolista. El P. Eusebio decía que pudo haber jugado en la selección española. En Yauyos, durante una temporada, dirigió un equipo de fútbol y les llevó a campeonar; pero, eso sí, tenía que sacar a algunos jugadores de las cantinas en la víspera de los partidos. A veces, ha recorrido muchos kilómetros a los pueblos de la sierra para reemplazar a algún sacerdote enfermo; celebraba las Santas Misas el fin de semana, y el lunes ya estaba dando nuevamente clases en Cañete. En Matucana uno puede ver en un Libro de Bautismo muchos bautismos asentados por él, y eso que iba pocos días a ese pueblo. 
 El 2003, a los 25 años de la primera ordenación sacerdotal, el Padre Eusebio Laguna, comparó al P. Frutos con Josué, la mano derecha del gran patriarca Moisés. Así como Josué hizo pasar del desierto a la tierra prometida al pueblo de Israel, el P. Frutos ha hecho pasar un espíritu bueno desde los primeros sacerdotes y obispo hasta ahora. 
El 2007, en las Bodas de Oro de la Prelatura territorial de Yauyos, fue el gran homenajeado porque se ha quedado 50 años entre nosotros. Se celebró también la fidelidad y entrega de los demás sacerdotes, pero él se llevó la gran simpatía. La profesora Rocío Flores le compuso una canción en esa ocasión. Como buen castellano es sincero y directo en el hablar, y como buen peruano ahora tiene un corazón de madre. Parece que no se emociona fácilmente, al menos no asoman lágrimas a sus ojos en las emociones y penas; pero, en verdad, se preocupa de la salud espiritual y física de los sacerdotes. En un primer momento parece que –las apariencias engañan- fuera un hombre muy duro, pero en el trato, por las bromas, palabras y cariño se nota su corazón sacerdotal. En la confesión te trata con tanto cariño que se parece a Dios y dan ganas de volverse a confesar siempre. Al error le llama error, y sabe envolverlo con delicadeza. Nos advierte que los sacerdotes peruanos parece que no nos molestáramos, pero, a veces, nos sale “el indio”, y podemos maltratar a nuestros paisanos; también nos advierte que somos buenos pero resentidos, que, a veces, no se nos puede decir fuerte las cosas porque nos sienta mal. 
El Padre Frutos ha sabido combinar la fortaleza con el cariño. Sus consejos son acertados por la experiencia abundante que tiene. Se entera de todo lo que pasa en la Prelatura y va siempre a lo esencial. Por eso, muchos fieles le escuchan con agrado en sus prédicas. 
 Muchos de sus alumnos le recuerdan. Especialmente las señoras que ahora son abuelas le tratan con agradecimiento. ¿Quién no aprecia al P. Frutos? Posee una buena memoria y se acuerda de muchos de los nombres de sus alumnos. A las señoras mayores, de broma, a veces, las llama brujas y a las jóvenes –aunque sean religiosas- las llama, feas. Causa un revuelo general entre ellas, pero le disculpan todo porque lo dice bien, ya que conoce la naturaleza humana. Dejo de existir el día  sábado 04 de febrero del 2017 en el hospital ESSALUD de Cañete.
Fue velado en la Iglesia de Imperial y sepultado en el santuario de Cañete por una multitud y escoltado por los jóvenes sacerdotes de la nueva generación de la prelatura de Yauyos.

Fuente:
http://elvocerodeyauyos.blogspot.pe/

La Marcha por la Vida en el mundo



Este vídeo demuestra que el movimiento Pro-Vida es verdaderamente un fenómeno global.

sábado, 28 de enero de 2017

LAS BIENAVENTURANZAS Y EL PREMIO DEL REINO DE LOS CIELOS Del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo: 1-12ª


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1.    LAS BIENAVENTURANZAS
Las Bienaventuranzas. Las Bienaventuranzas que nos trae el Evangelio de Mateo, también conocido como el sermón de la montaña, es para nosotros los cristianos como  la Carta Magna, Jesús nos la ha dejado como la regla de vida que nos define como debe ser la vida cristiana que debemos llevar. Por tanto podemos decir que las palabras de Jesús contenidas en este discurso, no son una serie de consejos, es mucho más, es la condición de vida que hay que tener con Dios, es la actitud con nosotros mismos y con todos nuestros hermanos.
Mateo nos relata que: Seguían a Jesús grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, es por esta razón que se le conoce como el sermón de la montaña. Lucas dice que Jesús hizo un discurso como este en el llano, por lo que se le conoce como el sermón del llano.
Enseñanza del sermón es aplicable a todos los seres humanos. ¿Estas palabras de Jesús son vigentes ahora?, ¿son estas palabras solo para un determinado tipo de persona?, ciertamente, que el discurso de Jesús ha mantenido su vigencia por 2000 años y será vigente por siempre, son palabras de vida eterna, como infaliblemente son palabras para todo aquel que se dispone a oírla. El líder hindú, Mahatma Gandhi, dijo que cuando sigamos las enseñanzas de este sermón, “habremos resuelto los problemas... del mundo entero”, y agrego además que la " enseñanza del sermón es aplicable a todos los seres humanos.
En efecto, estas enseñanzas de se deben considerar actuales para todo el que escucha. A mi parecer, todo lo que nos dice Jesús en este discurso, no es difícil de poner en práctica por muy exigentes que parezcan.
Felices dice el Señor, ¿y quién son los felices?. En el Antiguo Testamento, se definen felices a los viven las indicaciones de la Sabiduría (Sir 25,7-10), también dice. “Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz”, (Deuteronomio (SBJ) 4), “Yahveh tu Dios te bendecirá en todas tus cosechas y en todas tus obras, y serás plenamente feliz.” (Deuteronomio (SBJ) 16), también en los Salmos se reza que es “feliz” quien ama al Señor, y feliz el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores  (Salmos (SBJ) 1,1)
Y nuestro Señor Jesucristo, ratifica quienes son los felices, completando la razón y del porqué, a modo de ejemplo cuando dice: Felices o bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Pero además Jesús nos está anunciando una felicidad sin límites, ¡Cómo?, para Jesús, todos podemos ser felices si estamos unidos a Él.
Comenzar este camino de felicidad que me lleve a encontrar a Dios. En el Sermón de la Montaña, no hay paradojas, hay que comprenderlo en el contexto que tener a Dios, es toda la máxima felicidad que podemos aspirar, por eso cuando dice: “Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos”, el que tiene el alma de pobre es aquel que se vacía de sí mismo y sobre todo renuncia a la presunción de construir su vida de modo independiente, para dejar, por el contrario, más espacio y atención al propósito de Dios y a su Palabra.
Esto es olvidarme del camino que llevaba, para comenzar este camino que me lleve a encontrar a Dios, es decir, desistir de mis planes, en especial esa idea de planificar por cual camino seguir, buscando que este sea por rutas convenientes a mi esfuerzo, todo lo contrario, debo estar dispuesto a mentalizarme en un camino pausado, a fin de sentir el gozo del caminar, pero también empinado, porque no es fácil llegar arriba.
Dos cosas si debo tener en mente, y es que debo tener conciencia que para llegar a encontrarme con Él, debo hacer un largo recorrido, y la otra, que hay una meta, donde puedo gozar con el Amado.
“Olvido de lo criado,
memoria del Criador,
atención a lo interior,
y estarse amando al Amado”.
(Suma de Perfección de San Juan de la Cruz)
2.    FELICES LOS QUE TIENEN EL ESPÍRITU DEL POBRE, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.
Este término “Pobre”, designa a los hombres que no poseen tierras u otros bienes en el sentido material. Como sabemos, no porque alguien nos cuente, sino porque somos sensibles y vemos, es gente sin apoyo ni influencia social. Ahí en esa calificación están por lo general las gentes explotadas y humilladas. Aunque no es éste el exclusivo aspecto que tiene aquí esta palabra. La frase del evangelio dice “espíritu del pobre”. Pero por esta afinidad de conceptos se hacen sinónimos en el paralelismo poético, y se interpretan indistintamente también, por las palabras correspondientes al “pobre” o al “humillado”.
Pero también es cierto, que a la gente pobre, se le reconoce como la persona que confía en Dios, Ellos son los que se aproximan primero, ellos además conocen muy de cerca el concepto de la piedad. De este modo, el pobre, humilde y muchas veces humillado por su pobreza, se enriquece en su pobreza con la fe en Dios y su constante necesidad de pedir auxilio.
Dios siempre ha visto con mucho afecto y agrado al que ha vivido en la pobreza material, aceptada libremente y no considerada como un castigo. Así es como Jesús, a los pobres no les promete un simple premio, sino que el mejor de todos, un premio que no es un bien temporal, esto es el Reino de los Cielos.
Se equivocan los que creen que el Reino ya les pertenece, más aún, se equivocan los que piensan que es patrimonio exclusivo del rico, del que se auto considera sabio, poderoso, influyente o cercano materialmente a alguna institución religiosa, mucha veces considerado por ellos como algo bueno, nadie entra en el reino por derecho propio, en otras palabras, solo Dios sabe quién tiene méritos para entrar. Si la pobreza está situada, está en el plan de Dios, El prepara, meritoria y agrandadamente el ingreso de los pobres en el Reino.
El premio que tendrán los que tienen “el espíritu del pobre” es que de ellos “es” el Reino. “Porque a ellos les pertenece”
3.    FELICES LOS QUE LLORAN, PORQUE RECIBIRÁN CONSUELO.
Lloramos porque nos invade una amargura muy profunda. Es el “llanto” de la vida, producto de las tristezas, desgracias y dolores. Este es el llanto que hacemos ante Dios Padre e Hijo. Jesús abre al “dolor” una perspectiva distinta, este nos es considerado como castigo a los pecados, es un dolor que tiene una misión de purificación y mérito. El que llora ante Dios, no está abandonado y tiene como premio la “consolación.”
Los que lloran recibirán un gran consuelo. Todos buscamos y deseamos ser consolados, pero no todos encontramos consuelo en esta vida, pero Jesús nos da esperanza y nos promete con seguridad que lo tendremos, ¿Cuándo? En el momento que nos acercamos íntimamente al Señor, porque en El encontramos la verdadera esperanza, que es la confiada espera que Dios concede de los bienes prometidos. Jesús vino a consolar a los tristes y vino a enseñarnos un norma de vida, quien siga el camino por El trazado, a pesar de su tristeza que podemos llevar por las distintitas situaciones de esta vida que mucha veces no es fácil para nosotros, recibirá finalmente el consuelo de su amor abriéndole las Puertas del Reino de los Cielos, allí donde no habrá más llantos.
Felices los que lloran porque recibirán consuelo, esta es una esperanza, virtud que capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de que va a conseguir la vida eterna apoyada en el auxilio omnipotente de Dios
4.    FELICES LOS PACIENTES, PORQUE RECIBIRÁN LA TIERRA EN HERENCIA
La paciencia, es la mansedumbre, es la capacidad para sufrir o soportar las penas y los infortunios sin perturbarse, es también la capacidad para hacer trabajos minuciosos o pesados, es calma y tranquilidad cuando se espera algo que se desea. Ser manso, es ser también dulce de corazón, es el que sabe llevar su suerte con resignación y paz, es decir con “mansedumbre.”
La “mansedumbre” es la carencia de violencia, resignación, es también benevolencia y compasión. Pero, además, es esencialmente modestia, teniendo una afinidad particular con la humildad, de una parte, y con la benignidad o compasión, de otra. El paciente es bueno y enemigo de la ira vengativa, como del orgullo extremo.
Para los pacientes, los mansos, también Dios les tiene el gran premio, es así como si sabemos ser pacientes y benevolente hacia los demás, el premio será la “tierra en herencia”, esta retribución, es la tierra prometida, la tierra ideal, esa está en el Reino de los Cielos. Lo más bello, es que esta herencia prometida, no hace coherederos con Jesucristo, es decir estaremos reunidos y en su compañía.
Felices los pacientes, felices los mansos de corazón, felices los suaves y dócil en el trato con los demás, feliz el que es tranquilo y apacible con su hermano, porque recibirán la herencia de Dios.
5.    FELICES LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA, PORQUE SERÁN SACIADOS.
Jesús se refiere al hambre como el deseo intenso y a la sed como esa necesidad de satisfacer ese deseo de Justicia. Hablamos de justicia, cuando nos inclinamos a dar y reconocer a cada uno lo que le corresponde, sin dejarse llevar de favoritismos, es decir tratar a las personas como les corresponde por sus propios méritos y condiciones.
Su sentido entonces, es felices los que ansían grandemente la justicia. Nada está más cerca de esta bienaventuranza que lo que dice Jesucristo en este mismo sermón: “Buscad el reino y su justicia” (Mt 6:33). Esta justicia yuxtapuesta al concepto del Reino es todo lo que hace al hombre justo, porque es el cumplimiento de la voluntad divina. Es aquella de la que dijo Jesús: “Si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5:20). Es la justicia que dispone a incorporarse al reino, o, dentro de él, progresar en el mismo. “El tema evocado por la expresión y el contexto del sermón no nos orienta hacia la idea de una justicia que Dios hace, sino más bien hacia aquella justicia que se esfuerza uno en adquirir a los ojos de Dios, cumpliendo su voluntad.” Por tanto el sentido de la justicia, es del tipo moral hecha del conjunto de obras cristianas y el premio no es la de un el cumplimiento material de la Ley.
La metáfora del hambre, no desvirtúa su contenido, en efecto, no es el “hambre” material. La palabra hambre, hecha metáfora, es espiritualizada, es desear el cumplimiento de la voluntad, ”justicia” de Dios en nosotros, en la que, como parte, queda incluida esa primitiva formulación escueta del “hambriento,” que lleva, religiosamente, su situación. El premio asignado es ser saciados, es decir completamente satisfechos por el Señor.
6.    FELICES LOS COMPASIVOS, PORQUE OBTENDRÁN MISERICORDIA.
El compasivo, es aquel que se muestra comprensivo ante la miseria y sufrimiento ajeno o de su prójimo, es aquel que de verdad tiene sentimiento de pena y lástima por la desgracia o por el sufrimiento de sus hermanos, la misericordia, es el atributo de Dios por el cual perdona y remedia los pecados y miserias de las personas.
El compasivo es un hombre sensible, afectivo, comprensivo, así como pide perdón a Dios por ofender, sabe perdonar las ofensas. Jesús, se nos mostró todo en misericordia, en el sentido más amplio de la palabra, el hizo la misericordia en la curación de muchos males. Por misericordia, curo a los ciegos, y a los que le pidieron curación sus hijos, amigos o servidores. Jesús, le dio a la misericordia un amplio sentido de hacer el bien a todo el necesitado y, nos enseña a los hombres que en la medida en que se ha de practicar la misericordia, se ha de optar al premio a ellos prometido. Ya se leía en el Antiguo Testamento, “El que tiene compasión, encontrará misericordia” (Proverbios 17:5). Y en el Talmud: “De quien tiene misericordia de los hombres, se tiene misericordia en el Cielo.”
El pensamiento, pues, de esta bienaventuranza es sólo afirmar la excelencia y necesidad de la misericordia en los hombres para que sepan que entonces Dios la tendrá con ellos. Pero esto, por parte de Dios, siempre será un exceso y un secreto sobre la que el nombre hace.
“La bienaventuranza de los misericordiosos es una exigencia moral. San Mateo se para especialmente a considerar el aspecto moral de la enseñanza de Jesús; Las bienaventuranzas de este evangelio, no se contentan con anunciar la Buena Nueva de la venida del Reino; presentan el Reino como la recompensa prometida a aquellos que practicasen en su vida las exigencias de la nueva enseñanza. La gran novedad de estas bienaventuranzas de Jesucristo, está en prometer su ingreso — en la fase que sea — a los que practiquen la misericordia con todos los hombres, sin excluir a nadie, ni por su condición social, económica, ni por raza o pueblo de origen.
7.    FELICES LOS DE CORAZÓN LIMPIO, PORQUE VERÁN A DIOS
Los “puros de corazón” evocan a los que tienen en el culto la “pureza” en el conjunto de ritos o ceremonias litúrgicas con los que se expresa este homenaje. El salmista dice que al Templo subirá el “de limpias manos y puro corazón” (Sal 24:2.4). Corazón y espíritu son usados indistintamente como los principios responsables de la actividad moral. Pero no se quiere indicar con esto, a solo el que practica este rito, o de que solo basta esta práctica, sino que se supone y exige la autenticidad moral de esta conducta. Pues “si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5:20).
Limpio es aquel que no tiene mancha o suciedad moral, no está contaminado de la maldad, ha cuidado su rectitud, es aquel que no hace daño y no perjudica, honrado y decente. Libre y exento de imperfecciones morales. Puro es el casto, honesto y respetuoso con los principios morales que se consideran propios de las buenas costumbres
“Porque verán a Dios”. Para ser dignos de estar presente donde El mora, como para levantar la cabeza en nuestras solemnidades litúrgicas y ver con emoción cuando se nos presenta el cuerpo y la sangre de Jesús, debemos presentarnos puros, para que Dios nos muestre su rostro, porque los “Los rectos verán su benigna faz (de Dios)” (Sal 11:7b).
Los que sirven a Dios, con su templo limpio y puro, es decir con el corazón puro, le rendirán culto y verán su rostro en el templo del cielo.
8.    FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ, PORQUE SERÁN RECONOCIDOS COMO HIJOS DE DIOS.
Los que trabajan por la paz, no son los de temperamento pacifico pasivos y estáticos, al contrario son preocupados y dinámicos en esta virtud de ser “hacedores de paz”. El Señor busca aquí reconocer, a todo el que buscase difundir y trabajar por la paz.
A los cristianos, nos corresponde trabajar por vivir en la ausencia de guerra, no debemos escatimar esfuerzos por conseguir hacer efectivo los tratados o convenio por el que las partes enfrentadas en una guerra ponen fin a la misma, es decir: firmar la paz. La paz es estado de tranquilidad y de entendimiento entre las personas: La Paz es sosiego, calma o ausencia de agitaciones. La paz permite la reconciliación, salda las deudas, da por terminado los conflictos, nos hace más hermanos y más amistosos.
La paz esta pedida en los pasajes bíblicos, en el que este término tiene sentido de reconciliación con los enemigos. El que busca la paz es misericordioso, compasivo y ama a su prójimo y es reconocido como hijo de Dios. El premio es que “serán llamados hijos de Dios.” “Ser llamados,” significa ser reconocido por tal, ser verdad lo que se dice de uno. Dios es Dios de paz; los “hacedores de paz” tendrán una relación especial con Dios, por eso serán reconocidos por el Padre como “hijos de Dios”.
Jesús, nos está enseñando, que el modo de establecer el Reino, no es por el ruido de armas, sino espiritualmente: “haciendo la paz” del reino entre los seres humanos. Jesús nos trajo y nos dejó la paz, para que podamos convivir y vivir en armonía, pero él nos pide que no seamos pasivos ni permisivos con los que atentan contra ella, es decir debemos trabajar en forma permanente por la paz, así podremos caminar al encuentro con el Padre, con la confianza de ser reconocidos como sus hijos.
9.    FELICES LOS QUE SON PERSEGUIDOS POR CAUSA DEL BIEN, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS
Jesús no se refiere a los que huyen porque son seguidos por cualquier causa, es preciso, es por causa del bien. Perseguido es aquel que es molestado, aquel que se le hace sufrir, al que se le busca hacerle daño por el solo hecho de ser hombre de bien.
Cuando Jesús dice por causa, está considerando el origen o el motivo incluso el fundamento por el cual se es perseguido. Y el fundamento no es otra cosa que hacer el bien, buscar lo bueno para sí y los demás en el sentido moral y espiritual. El perseguido por trabajar por la paz, por el amor de los hombres, por los valores morales enseñados por Jesucristo, por vivir en armonía, por estar al lado de los que sufren, por hacer que el hombre sea bueno, posee el Reino de los Cielo.
Durante la historia del hombre, mucho han sido perseguidos por causa del bien, muchos han sido martirizados, encarcelados, y han entregado la vida por una buena causa. Del mismo modo otros han sido perseguido por una causa religiosa, por esto, ellos deben estar felices, porque de ellos es el Reino de los Cielos
10.  FELICES USTEDES, CUANDO POR CAUSA MÍA LOS INSULTEN, LOS PERSIGAN Y LES LEVANTEN TODA CLASE DE CALUMNIAS
Bienaventurados son los injuriados, ofendidos, insultados, acusados dañados y menoscabados a causa de promover y motivar las enseñanzas de Jesús y por defender su amor hacia Él. Jesús nuevamente es preciso, se refiere “a causa de mí”, “por causa mía”, es decir “por amor del Hijo del hombre”. Esto supone la lealtad absoluta a Jesucristo, a la fe, porque fe es estar incondicionalmente adherido a Jesús.
Jesús nos invita a estar felices si por él nos acosan, nos persiguen y nos hacen sufrir. Así lo experimentaron primeramente los apóstoles. Así fue como también fueron leales servidores de Cristo, con la esperanza cierta de que así recibirían la recompensa del Cielo.
Jesús, nos promete la felicidad y nos da seguridad de llegar a ella, solo necesitamos, seguir el camino que a ella conduce, esto es, siendo leales con sus enseñanzas, viviendo conforme a como nos instruyó, a esto nos está animando, él nos ha dado una pauta de vida y por si vivir de esta forma, si por cumplir ineludiblemente el camino trazado por El, tengamos que pasar por grandes dificultades, nos insulten, nos persigan, nos calumnien, seremos bienaventurados porque hemos llevado fuertemente en nuestro corazón la proclamación de su mensaje y que por nada dejaremos de cumplir.
Por todas estas bienaventuranzas, alegremos el corazón, mostremos el espíritu contento, porque será grande la recompensa, esta es recibir el cielo.
   El Señor nos Bendiga
  Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Auditorio de ocho puertas, es fácil colarse. Domingo 4º TO. Ciclo A


El domingo pasado, el evangelio de Mateo nos presentaba a Jesús recorriendo Galilea y anunciado la buena noticia del Reinado de Dios. A partir de hoy, hace que los oyentes se reúnan en un gran auditorio al aire libre, se sienten en torno a Jesús, y escuchen el programa de ese reino de Dios: el "Sermón del monte”.

La selección del auditorio

            Jesús no es un político que quiere ganar votos a todo precio, engañando y haciendo promesas que no cumplirá. Desea dejar claro quiénes sintonizarán con su proyecto y quiénes no. Para que no se llamen a engaño. Y eso lo expone, al principio de todo, en las bienaventuranzas.

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. 
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. 
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. 
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. 
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Las bienaventuranzas proponen valores desconcertantes

            Si Jesús dijera: “Dichoso el que tiene buena salud, el que gana lo suficiente para  vivir, el que disfruta con su familia…” no habría necesitado justificar esas afirmaciones. Cualquier persona habría estado de acuerdo. Sin embargo, Jesús proclama dichosa a gente que sufre, llora, es perseguida… Por eso, cada bienaventuranza va seguida de una justificación: «porque de ellos es el reino de los cielos», «porque ellos serán consolados», etc. El premio prometido en la primera y última es «el Reino de los cielos». En realidad, todas las otras se refieren también a ese Reino de Dios, sólo que fijándose en determinados aspectos concretos. Este premio no podemos interpretarlo solo como algo de la otra vida. Comienza a realizarse en esta. Dicho en palabras sencillas, todas esas personas son dichosas porque pueden formar parte de la comunidad cristiana (Reino inicial de los cielos) y, más tarde, del Reino definitivo de Dios.

Las bienaventuranzas no son una carrera de obstáculos

            La mención de los pobres, los que lloran, los sufridos… puede crear una sensación de malestar, como si tuviéramos que pasar por todas esas situaciones para formar parte del reinado de Dios. Las bienaventuranzas se nos convierten en una terrible carrera de obstáculos, donde tras cada valla nos espera la siguiente.
  
Las bienaventuranzas, ocho puertas para entrar al Reino de Dios

Antonio Barluzzi, el arquitecto italiano que diseñó la Basílica de las bienaventuranzas en 1939, tuvo la bella idea de una planta octogonal, y en cada lado una gran ventana por la que se puede contemplar el paisaje exterior. Sin embargo, las bienaventuranzas no son ventanas para mirar lo que ocurre fuera, sino puertas abiertas por las que se puede entrar a escuchar y seguir a Jesús.
            Encima de cada puerta hay una inscripción con la bienaventuranza correspondiente. A veces el sentido del texto resulta discutible (Jesús habló en arameo, luego se tradujo al griego, y ahora lo retraducimos a nuestras lenguas). Hace falta un guía turístico que nos aclare las dudas, dentro de lo posible.
            Al final, el guía te dejará solo delante del edificio. Da una vuelta en torno a él y elige la puerta que más se adecue a tu situación. Quizá encuentres varias. Si no encuentras ninguna, cuélate a escuchar lo que dirá Jesús los próximos días. Seguro que te convence.

Resumen

            Las bienaventuranzas nos dicen qué personas pueden entender y aceptar el mensaje de Jesús, incorporándose a la comunidad cristiana.
            Por consiguiente, las bienaventuranzas no son, ante todo, un código de conducta moral que dice: "así tienes que actuar si quieres ser cristiano". Es más bien una exposición de situaciones y de actitudes ante la vida que permi­ten entender el evangelio y entusiasmarse con las palabras de Jesús.

            La bienaventuranza no dice: "Sufre, para poder entrar en el Reino de Dios".
            Dice: "Si sufres, no pienses que tu sufrimiento es absurdo; te permite entender el evangelio y seguir a Jesús".
            No dice: "Procura que te desposean de tus bienes para actuar de forma no violenta".
            Dice: "Si respondes a la violencia con la no violencia, no pienses que eres estúpido, considérate dichoso porque actúas igual que Jesús".
            No dice: "Procura que te persigan por ser fiel a Dios".
            Dice: "Si te persiguen por ser fiel a Dios, dichoso tú, porque estás dentro del Reino de Dios".

            Pero, al tratarse de los valores que estima Jesús, no cabe duda de que las bienaventuranzas se convierten también en un modelo de vida que debemos esforzarnos por imitar. Después de lo que dice Jesús, no podemos permanecer indiferentes ante actitudes como la de prestar ayuda, no violencia, trabajo por la paz, lucha por la justicia, etc. El cristiano debe fomentar esa conducta. Y el resto del Sermón del Monte le enseñará a hacerlo en distintas circunstancias.

COMPLEMENTOS

            Ofrezco dos enlaces sobre las bienaventuranzas: una conferencia (con una introducción al Sermón del Monte) y una presentación de PowerPoint.